La publicidad no es como las matemáticas. No es una ciencia exacta. Es un arte que requiere de mucha disciplina. Nadie puede garantizar un resultado exacto, pero se puede alcanzar los objetivos de ventas con estrategias bien pensadas y manteniendo una creativa, clara y fluída comunicación con el mercado al que apuntamos.
Cada estrategia de mercadeo, cada anuncio publicitario debe ser relevante a las condiciones geográficas, sociales y culturales del grupo humano que deseamos alcanzar.
Basados en esta realidad, concluímos que, para comunicar efectivamente a los consumidores las bondades de un producto o servicio –y producir ventas– es fundamental investigar el mercado.
Entender cuáles son sus necesidades, sus objetivos, sus miedos y responderles acertadamente, es la chispa que produce el contacto entre la oferta y el consumidor.
A esto llamamos Publicidad. O mejor dicho: Publicidad efectiva, que vende.